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Adolfo del Cueto Aramburu y 2026: por qué la economía volverá a exigir paciencia

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Tras varios años marcados por la inflación, el giro agresivo de los bancos centrales y una volatilidad que se ha convertido en rutina, 2026 se perfila como un ejercicio menos espectacular de lo que muchos inversores desearían… y precisamente por eso, más exigente. 

Para Adolfo del Cueto Aramburu, cofundador y CEO de Bulltick Capital Markets, el nuevo año no premia tanto la prisa como la disciplina: “este año va a poner a prueba la capacidad de esperar, de sostener una estrategia y de no confundir ruido con tendencia”.

El diagnóstico no es pesimista, pero sí realista: el crecimiento global continúa, aunque con ritmos desiguales; la inflación se modera, pero sin desaparecer del todo; y el precio del dinero tarda en normalizarse. El escenario, según Del Cueto, obliga a recuperar una palabra poco popular en finanzas —paciencia— y a reforzar el músculo de la gestión patrimonial con criterios de largo plazo, diversificación y control del riesgo.

Un crecimiento “resiliente”, pero con fuerzas divergentes

Las previsiones de los organismos internacionales apuntan a un avance económico sostenido, aunque sin euforia. El Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta un crecimiento mundial del 3,3% en 2026. En un contexto en el que la inversión tecnológica y la capacidad de adaptación de empresas y cadenas de suministro compensan parte de los obstáculos comerciales.

Sin embargo, este crecimiento convive con tensiones estructurales que complican la toma de decisiones: desde la incertidumbre geopolítica y energética hasta la fragmentación del comercio global o la distinta velocidad a la que avanzan las grandes economías. “El reto de 2026 es que las cifras pueden parecer estables en agregado, pero por debajo hay divergencias que afectan directamente a carteras, sectores y divisas”, resume Del Cueto.

En este contexto, el directivo considera que el inversor —institucional o patrimonial— debe resistir la tentación de perseguir rentabilidades rápidas. En su lugar, hay que reforzar procesos de asignación de activos basados en objetivos, horizonte temporal y tolerancia al riesgo.

La inflación baja… pero la normalización es lenta

Si 2024 y 2025 fueron años de transición en la lucha contra la inflación, 2026 aparece como un ejercicio de consolidación. La OCDE prevé que la inflación en el G20 siga moderándose este año, aproximándose gradualmente a niveles compatibles con la estabilidad de precios.

En Europa, la lectura es similar: el Banco Central Europeo mantiene proyecciones de inflación que se aproximan al objetivo, con estimaciones en torno a niveles cercanos al 2% para 2026. En la práctica, esto significa que el “problema” inflacionario no domina titulares como antes, pero tampoco desaparece de la ecuación.

Del Cueto insiste en que ese matiz importa: “la desinflación ayuda, pero no garantiza un entorno fácil. Si el mercado asume recortes rápidos y luego se ajusta a una realidad más gradual, la paciencia vuelve a ser un activo”.

Tipos de interés: menos ansiedad, pero no vuelta inmediata al pasado

La otra gran clave de 2026 es el comportamiento de los tipos de interés. Tras el endurecimiento monetario, la expectativa general es que el entorno sea más estable, pero no necesariamente barato. El propio marco de previsiones de bancos centrales refleja que la bajada de tipos puede ser progresiva y dependiente de datos.

En EE. UU., las proyecciones publicadas por la Reserva Federal muestran el carácter incierto de la trayectoria de tipos, subrayando que el camino depende de la evolución de inflación y actividad. En Europa, la fotografía es parecida: el ajuste existe, pero no es instantáneo.

¿Traducción para el inversor? Menos “shock” que en ciclos anteriores, pero un entorno que sigue penalizando errores de timing. “Cuando el dinero deja de ser gratis, el mercado vuelve a diferenciar con claridad entre calidad y promesas”, apunta Del Cueto.

El peso de la deuda y la política fiscal: un factor que no se puede ignorar

Además de inflación y tipos, este año llega con un elemento que se ha instalado en el centro del debate macro: la deuda pública y el uso de la política fiscal como soporte del crecimiento. La discusión ya no es solo cuánto se gasta, sino cuánto cuesta financiarlo en un mundo con tipos más altos que en la década anterior.

Este contexto puede crear episodios de volatilidad en bonos y monedas, incluso sin recesión. Para Del Cueto, “la paciencia de 2026 también es la paciencia de entender que el mercado puede moverse por expectativas fiscales, no solo por resultados empresariales”.

Tecnología e IA: oportunidades reales, pero con exigencia de selección

Una de las narrativas dominantes del ciclo actual es la inversión vinculada a la inteligencia artificial, centros de datos y semiconductores. El FMI ya reconoce que el impulso tecnológico está sosteniendo parte del crecimiento global, aunque advierte del riesgo de sobreexpectativas.

En términos de gestión patrimonial, esto se convierte en un arma de doble filo: hay oportunidades, sí, pero también una concentración de mercado que exige filtro. Del Cueto defiende que el inversor prudente debe evitar “comprar una historia” y centrarse en fundamentales, valoración y diversificación: “2026 no es el año de apostar a una sola carta; es el año de construir exposición con método”.

La filosofía Bulltick: largo plazo, confianza y control del riesgo

El enfoque de Del Cueto no surge de una moda de mercado, sino de una trayectoria larga. Bulltick Capital Markets fue cofundada en 1999. Hoy se presenta como una firma con sede en Miami que ofrece servicios de banca de inversión, asesoría patrimonial y administración de activos, actuando como puente entre inversores de la región y centros financieros internacionales.

En entrevistas recientes, el ejecutivo ha resumido su visión en una idea recurrente: la confianza como eje central. “La confianza es el mayor activo de una firma financiera”, ha señalado en conversaciones publicadas en medios.

Esa filosofía se traduce, según la firma, en un modelo orientado a la alineación de intereses y a la construcción de relaciones duraderas. Sobre todo, en entornos donde la volatilidad puede inducir a decisiones impulsivas.

Qué significa “paciencia” en 2026, en términos prácticos

Del Cueto insiste en que la paciencia no es inmovilismo. Es una forma de gestión activa sin precipitación, apoyada en principios claros. Entre las ideas que considera más relevantes para el año:

  1. Diversificar de verdad: no solo por geografías, también por motores de retorno.
  2. Mantener liquidez estratégica para aprovechar ventanas de oportunidad sin vender en el peor momento.
  3. Reequlibrar cuando el mercado se mueve: la disciplina suele mejorar más carteras que el “instinto”.
  4. Evitar la persecución del corto plazo, especialmente en activos que ya descuentan escenarios perfectos.
  5. Complementar con alternativas cuando encaje el perfil del inversor, entendiendo riesgos y plazos.

Bulltick, en línea con este enfoque, ha defendido la utilidad de incorporar activos descorrelacionados —como estrategias alternativas o inversión privada— siempre que exista transparencia, asesoramiento experto y un entendimiento claro de la liquidez.

Un año para inversores exigentes

En síntesis, 2026 se presenta como un año menos dependiente de titulares y más condicionado por la calidad del proceso inversor. El crecimiento global resiste, la inflación pierde fuerza y los bancos centrales ganan margen, pero el camino no es lineal.

Para Adolfo del Cueto Aramburu, el mensaje es claro: “El inversor que quiera ganar en 2026 no tiene por qué correr más: tiene que entender mejor. Y, sobre todo, sostener una estrategia cuando el mercado intente sacarte de ella”.
Sobre Bulltick Capital Markets
Bulltick Capital Markets es una firma financiera cofundada en 1999 y con sede en Miami, enfocada en soluciones de banca de inversión, gestión patrimonial y administración de activos, con vocación de conectar inversores de América Latina con mercados globales.

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